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Un aperitivo del debate sobre Palestina en la ONU


Un aperitivo del debate sobre Palestina en la ONU

El enviado de la ONU, Robert Serry, ante el Consejo.

Cuando llegue septiembre y la Asamblea General de Naciones Unidas habrá muchos temas en la agenda, pero ninguno va a desatar tanto debate ni posiblemente a probar los límites de la diplomacia como el de Palestina y su apuesta por ser reconocido como estado por el organismo. El martes, como una especie de aperitivo para ese plato fuerte, el Consejo de Seguridad de la ONU, presidido este mes por Alemania, celebró un debate abierto sobre “la cuestión palestina”. Y tanto los discursos encontrados como las declaraciones posteriores a la prensa del enviado especial de Palestina, Riyad Mansour, y del embajador israelí ante el organismo, Ron Prosor, confirman la disparada tensión (en una relación donde se puede hacer impensable que quede nada más por enconarse).

Muchas cosas están aún en el aire. Aunque hay estipulados unos calendarios que habrían obligado a los palestinos a enviar una carta al Secretario General para mediados de julio y a iniciar para el 10 de agosto un proceso en una comisión para recomendar la cuestión a la Asamblea General, ha quedado ya claro que esos límites pueden saltarse y Mansour aseguraba que si el último país en ser reconocido en la ONU (Sudán del sur) solo necesitó cinco días, ellos podrían mover la burocracia en tres.

El enviado palestino, Riyad Mansour, tras la reunión.

No, lo que preocupan no son los calendarios. Hay un debate mucho más profundo y vital: qué pedir en la ONU. La opción más barajada es reclamar al Secretario General de la ONU el reconocimiento pleno, pero eso obligaría a que el Consejo de Seguridad tuviera que decidir sobre el asunto antes de que la Asamblea General pudiera votar. En la Asamblea posiblemente Palestina conseguiría los necesarios dos tercios (128 países), pero EEUU ya ha dejado claro, como recordó el martes su representante en la reunión, Rosemary DiCarlo, que Washington vetará en el Consejo cualquier intento de acometer “campañas unilaterales en la ONU”. Su opinión, que es la que Obama también ha manifestado, es que “el único lugar donde se pueden resolver las disputas es en negociaciones bilaterales entre las partes, no en los foros internacionales”.

Ante la conciencia de ese bloqueo, Palestina podría tomar otras opciones. En la ONU se rumorea que podrían estar preparando un texto que repita casi al pie de la letra la propuesta que hizo Barack Obama (dos estados según las fronteras anteriores a 1967 con intercambios de tierras) para colocar a EEUU en la incómoda posición de vetar su apoyo a lo mismo que defendió el presidente (que además el año pasado, en su discurso ante la Asamblea General, mostró su esperanza, que se ha demostrado ilusa, de que para este septiembre las negociaciones de paz hubieran avanzado hasta permitir la aceptación de Palestina en la ONU). Y queda la posibilidad de intentar el reconocimiento no como miembro de pleno derecho, sino como “estado no miembro observador”. Los 16 países que han pasado por ese estatus (sin tener en cuenta al Vaticano, que lo mantiene) han acabado convertidos en miembros de pleno derecho.

Ron Prosor, embajador de Israel, durante su intervención.

Mientras se dilucida qué hacer, Mansour puso sobre la mesa otra vía: intentar poner en marcha una versión palestina de la primavera árabe, sacando a miles de personas a la calle reclamando el reconocimiento. “Por ejemplo, si el pueblo palestino decide en un futuro muy cercano que esta batalla por terminar la ocupación y obtener la independencia es la batalla de todo el pueblo palestino y cientos de miles de personas toman las calles de forma pacífica, como estamos viviéndolo en la primavera árabe, y siguen repitiendo ese grito en cada ciudad y cada pueblo de la Palestina ocupada… Entonces, ¿cuál sería el argumento de nadie, nadie en el Consejo de Seguridad, para ponerse en el camino de los intentos del pueblo palestino por adquirir la legítima aspiración de convertirse en un país de pleno derecho en las Naciones Unidas? No estamos ahí todavía pero marchamos en esa dirección”, proclamó en su intervención en el Consejo.

“El camino de la admisión puede ser la vía rápida o puede tomar un desvío local”, aseguró también Mansour, “pero nuestro objetivo final seguirá siendo la admisión en Naciones Unidas”.

Septiembre, sin duda, va a estar caldeado en Nueva York.

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